Noventa días, un plan y tu propio ritmo.
El día avanza cuando terminas las tareas, no cuando pasa la medianoche. Si te saltas uno, no pierdes el plan: solo la racha.
Cinco cajas: 1, 3, 7, 16 y 35 días. Si fallas, la tarjeta vuelve al principio.
La conversación no se guarda: es práctica, no historial.
El aviso sale a la hora que elijas, y solo si aún no cerraste el día.